6 de septiembre de 2013

Te juzgaran por tus errores (yo no) - Extremoduro.

"Su herida golpead de vez en cuando; no dejadla jamás que cicatrice.
Que arroje sangre fresca su dolor y eterno viva en su raíz el llanto.
Si se arranca a volar, gritadle a voces, su culpa: ¡Qué recuerde!
Si en su palabra crecen flores, nuevamente, arrojad pellas de barro a su oscuro rostro, pisad su savia roja.
Talad, talad, que no descuelle el corazón de música oprimida.
Si hay un hombre que tiene el corazón de viento, llenádselo de piedras y hundidle la rodilla en el pecho.
Pero hay que tajar noche, tajos de luz, para salir al alba y acuchillar los muros de las heridas altas, y ametrallar las sombras con la vida,en las manos sin paz, amartillada (...)

Tú arranca, yo oigo gritar las flores, allá tú con tu conciencia, yo soy cada día más malo, estoy perdiendo la paciencia.
Tú arranca, yo aprendo cómo un aguilucho, vuelo a un mundo imaginario, no puedo seguir: escucho, los pasos del funcionario"