Me rompieron, dejaron que yo me rompiese y no han intentado arreglarme. No hay nadie que quiera unir, ni buscar los miles de cachos dispersos, ni siquiera se han molestado en buscarlos. Nadie quiere reparar éste estropicio, no soy un vaso necesario. Soy simplemente esa primera persona en caer, para que así, pueda advertir a los siguientes de lo que puede pasar si están en mi situación.
Ese impulso que te hizo caer o estallar y romperte, no va a arreglarte. Te verá en el suelo y gozará al verte roto. Ignorará tu estado y te abandonará, se olvidará de que estás destrozado y seguirá tranquilo, pensando, que por lo menos, él no ha salido afectado, ni una simple grieta o estallido, nada. Está impecable y tú, desintegrado. Entonces piensas, ¿quien va a arreglarme entonces?
¿Y si nadie decide arreglarme?
¿Y si mis cachos se pierden definitivamente?
¿Y si esos mismo cachos se le clavasen a otras personas? Claramente, sin tener culpa alguna.
Sería un vaso inservible, no me podría llenar, ni vaciar. No podría ver el vaso medio lleno, porque no hay vaso. Una persona necesita que la arreglen cuando está rota. Porque si no hay nadie que decida recoger e intentar pegar o recomponer de alguna forma los cristales, aunque queden grietas, si nadie lo intenta, ese vaso irá directo a la basura. Por eso, me pregunto, ¿ya estoy en la basura?