Pocas veces tienes la suerte de encontrarla al borde de un edificio apunto de hacer equilibrismo sobre un cable que no lleva a ninguna parte. Si logras hallarla será sólo por unos segundos, ya que ella es capaz de evaporarse, zambullirse entre la niebla y dar largas brazadas para perderte de vista, o quizás la veas desaparecer entre cristales, de vasos que ella misma estalla.
Llevo bastante tiempo siguiendo su rastro, estás en lo cierto, sólo me deja cristales, niebla y precipicios. Da igual cuanto tarde en encontrarla, me da igual pasar a través de ventanas rotas, me da igual nadar entre niebla, me da igual cruzar vacíos sobre cables que no tienen final. Porque me he dado cuenta, de que poco a poco, irás cayendo cada vez más en su gravedad.
Niño imán.