19 de septiembre de 2014

Manual de instrucciones de una niña imantada.

Cuando una niña imantada se encuentra en paradero desconocido no necesitas recorrer cada acera y cada rincón. Debes ir allí donde solían gritar, donde solía huir con él, donde suele romper ventanas, donde siempre llueve, donde el aire pesa por culpa de la nostalgia o a un callejón sin salida.
Pocas veces tienes la suerte de encontrarla al borde de un edificio apunto de hacer equilibrismo sobre un cable que no lleva a ninguna parte. Si logras hallarla será sólo por unos segundos, ya que ella es capaz de evaporarse, zambullirse entre la niebla y dar largas brazadas para perderte de vista, o quizás la veas desaparecer entre cristales, de vasos que ella misma estalla.

Llevo bastante tiempo siguiendo su rastro, estás en lo cierto, sólo me deja cristales, niebla y precipicios. Da igual cuanto tarde en encontrarla, me da igual pasar a través de ventanas rotas, me da igual nadar entre niebla, me da igual cruzar vacíos sobre cables que no tienen final. Porque me he dado cuenta, de que poco a poco, irás cayendo cada vez más en su gravedad. 
                                                                                                                         Niño imán.