28 de mayo de 2013

Y sin embargo amor...(Roque Dalton)


Y sin embargo, amor, a través de las lágrimas,
yo sabía que al fin iba a quedarme
desnudo en la rivera de la risa.
Aquí,
hoy,
digo:
Siempre recordaré tu desnudez en mis manos,
tu olor a disfrutada madera de sándalo
clavada junto al sol de la mañana;
tu risa de muchacha.
o de arroyo,
o de pájaro;
tus manos largas y amantes
como un lirio traidor a sus antiguos colores;
tu voz,
tus ojos,
lo de abarcable en ti entre mis pasos
pensaba sostener con palabras.
Pero ya no habrá tiempo de llorar.
Ha terminado
la hora de la ceniza para mi corazón.
Hace frío sin ti,
pero se vive.

Sobre todo me recuerda a hace dos años un veintisiete de mayo y un pasado, y cálido inverno.

26 de mayo de 2013

Tienes la solución, improvisa.

Quizás me esté excediendo demasiado con algunas cosas.  Me estoy culpando de muchas acciones que ni yo he llevado a cabo. Ojalá hubiera algún modo desconectar por completo, dejar de pensar. Pero aunque te lo propongas y lo intentes, tu mente nunca estará en blanco, siempre habrá algo que te persiga sigilosamente.
Nada es capaz de distraerme, ni por unos simples segundos. Me saturo. Únicamente me paro a pensar, pierdo la atención por lo que me rodea; cosa que hace que los demás me saturen aún más con sus preguntas sobre mi estado de ánimo, el cual hasta yo desconozco. Intento respaldarme en las pocas personas que me rodean. Pero hasta ellas no entienden, ni sabrían que hacer en esta situación. Finalmente el único problema que me persigue, el más gordo, estará ahí, pero con el tiempo, poco a poco, dejará de ser tan importante. Mi forma de desconectar, es hacerle el vacío a mis problemas, borrar cualquier rastro de ellos. No mencionarlos, no perseguirlos. Soy consciente de que algún día me los encontraré de frente. Entonces, en ese momento, improvisaré.

22 de mayo de 2013

Recordando el invierno, terminando la primavera.

Ya no sería capaz de volver a casa a altas horas de la noche, aguantando la lluvia y el frío. Perdí cualquier tipo de motivación, mi ánimo desapareció, no podía ni dar dos escasos pasos sin mirar atrás y recordar. Y ¿por qué no?, me senté a descansar.