12 de junio de 2013

Como una piedra angular.

En cierto modo él siempre ha estado a mi lado, ayudándome de forma que yo no me diese cuenta de que lo estaba haciendo. Dedicándome palabras incomprensibles, que hasta ahora no he podido descifrar su significado, y al hacerlo me he dado cuenta de que fue el primero en advertirme de todo lo que ha pasado. Quiso que no lo hubiera sufrido, sin embargo, como hago siempre, ignoré sus advertencias. Le debo demasiado a tanta gente y sobre todo a él. Le echaba de menos inútilmente ya que, estaba a mi lado. Es esa clase de personas con las que, pase el tiempo que pase, todo seguirá igual que siempre, igual que hace un año. Supongo que este verano seguirás formando parte de mi día a día, aunque nunca lo hayas dejado de hacer. Quizás en vez de dar dos escasos pasos, con tu ayuda, pueda levantarme y llegar a casa a altas horas de la noche aguantado el calor y la fatiga. Vigilando desde atrás para que no me tambalee. "Pase lo que pase, no me dejes solo, por favor"

3 de junio de 2013

"Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre"

Me encuentro en una habitación de pequeñas dimensiones, que a base de palabras, cada herida realizada por ellas, hace que encoja unos cuantos de metros cuadrados más. Se ha vuelto tan pequeña que la puerta roza con mi nariz y la espalda se apoya sobre un gran ventanal, el cual no había visto hasta ahora. El agobio y las ganas de salir se apoderan de mi. La puerta se acabó sellando por lo que no existe forma alguna de volver a abrirla, no la puedo derribar, ya que no tengo sitio para coger impulso. Se agota el tiempo y sólo me queda un escaso espacio para poder girar. Entonces veo la única solución, el gran ventanal. La luz te deslumbra, me había acostumbrado a esa dulce oscuridad. Está atascada y de nuevo ataca esa sensación que me impide intentar abrirla, echo de menos lo que había detrás de la puerta. Pero a través del ventanal no hay malas vista, la fuerzo para que se abra, lo logré, tengo una escapatoria. Me falta un pequeño empujón para salir de aquella habitación, que anteriormente era tan cómoda. Y, ¿por qué no? Cerré los ojos hice una promesa y me dejé caer. Aunque haya saltado, creerme que aún puedo ver la puerta desde abajo, y la seguiré recordando.

Radical.

 Constantemente siento ganas de arrancarme este sentimiento de incomodidad hacía uno mismo. Pongo en duda mi forma de ser, mis pensamientos, comportamiento, acciones, y hasta a mí misma. Siempre tengo ese impulso de querer cambiar algo en mi interior, no dejar que las cosas me afecten demasiado, erradicar el egoísmo, saber darme por vencida cuando algo está perdido, o quizás aprender a quererme un poco más. No cargar con la culpa de otros, empezar a aceptarme tal y como soy. Debo ser más independiente, aún más, superarme. "Si una persona desaparece, es libre de hacerlo", cierto es, que no puedo retener a nadie. Quizás sea cierto lo que dijo "Cuando una puerta se cierra, una ventana se abre"¿Y si esa ventana está atascada? No volveré a dejar que el tiempo se escape de tal manera, que al levantarme esta mañana y mirar el calendario, he sentido de nuevo, que por muy poco desperdicio otro año. Sin darme cuenta hemos llegado a Junio. La noción del tiempo para mí había desaparecido. Simplemente veía como amanecía y pocas veces cuando anochecía.

2 de junio de 2013

Como una flor que en pasto se convirtió.

De alguna forma lograste salvarme. Yo como pude, te salvé a tiempo parcial. Tú mirabas siempre al cielo y hiciste que levantara cabeza. Tu mano me sostenía siempre y cuando decaía . Conseguiste que mi felicidad volviera a florecer y tú mismo has hecho que vuelva a marchitar. Pienso que todo acabará,  mis ganas de luchar desaparecerán, no quedará ningún pensamiento, el cariño se habrá podrido y mi felicidad de ser la más bella flor, gracias a tu calor, pasará a ser pasto sin color.