Quizás me esté excediendo demasiado con algunas cosas. Me estoy culpando de muchas acciones que ni yo he llevado a cabo. Ojalá hubiera algún modo desconectar por completo, dejar de pensar. Pero aunque te lo propongas y lo intentes, tu mente nunca estará en blanco, siempre habrá algo que te persiga sigilosamente.
Nada es capaz de distraerme, ni por unos simples segundos. Me saturo. Únicamente me paro a pensar, pierdo la atención por lo que me rodea; cosa que hace que los demás me saturen aún más con sus preguntas sobre mi estado de ánimo, el cual hasta yo desconozco. Intento respaldarme en las pocas personas que me rodean. Pero hasta ellas no entienden, ni sabrían que hacer en esta situación. Finalmente el único problema que me persigue, el más gordo, estará ahí, pero con el tiempo, poco a poco, dejará de ser tan importante. Mi forma de desconectar, es hacerle el vacío a mis problemas, borrar cualquier rastro de ellos. No mencionarlos, no perseguirlos. Soy consciente de que algún día me los encontraré de frente. Entonces, en ese momento, improvisaré.